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Pechuga de pavo (1kg)

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Pechuga de pavo (1kg)

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Disponibilidad: En existencia

€ 8,95

Descripción rápida

La denominación pechuga de pavo incluye tanto a pechugas cocidas como a los fiambres, por lo que conviene conocer bien las diferencias entre ambos...


Kilocalorías: las kilocalorías del fiambre oscilan entre las 74 y las 95 por cada 100 gramos, cantidad algo menor si se compara con la pechuga, que ronda las 110 Kilocalorías. La diferencia de calorías, por tanto, es mínima, y se debe a que la pechuga tiene menos agua. Además, a menudo se le añade parte de la piel del pavo, mientras que en el fiambre ésta siempre se elimina.

Agua: el fiambre contiene más agua, motivo por el que se conserva peor que la pechuga de pavo cocida, y más todavía si se presenta en lonchas. La adición de agua es habitual en los fiambres de aditivos que retienen agua en los músculos, lo que explica esta diferencia en la composición nutritiva respecto a la pechuga de pavo.

Grasa: ambos productos tienen muy poca grasa, menos del 3%, y apenas se aprecian diferencias entre unos y otros.

Proteínas: la cantidad de proteínas es menor en el fiambre que en la pechuga de pavo, dado que parte de los ingredientes cárnicos se sustituyen por agua y aditivos varios.

Carbohidratos: a los fiambres se les añade almidón, dextrosa (para retener agua) y lactosa, entre otros componentes. El objetivo es permitir la mezcla de todos los ingredientes con el agua.

Sal: la mayoría de estos derivados abusan de la sal, pero sólo algunos indican el contenido de sal o de sodio en la etiqueta del envase. Este es un dato importante para las personas que siguen dietas bajas en sodio, quienes tienen retención de líquidos y para la población infantil, consumidores habituales de estos alimentos.

Aditivos: los fiambres contienen aditivos como el glutamato monosódico, que sirve para potenciar y homogeneizar el sabor en todos los productos, y los fosfatos y sus derivados, que permiten que la carne procesada no pierda sus propiedades de gelificación y no se deteriore durante su almacenamiento.

Jugosidad: el fiambre de pavo puede resultar más jugoso si se compara con la pechuga, algo que se explica por la mayor cantidad de agua del primero.

Calidad: la menor concentración de nutrientes y el exceso de aditivos justifican que la calidad de los fiambres sea inferior al de las pechugas de pavo.

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