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La carne de cerdo constituye una buena fuente de proteínas de excelente calidad por su contenido en aminoácidos esenciales. Además aporta hierro y cinc y vitaminas del grupo B.
En cuanto a su contenido graso, los cortes magros de la carne de cerdo, como el lomo de cerdo, sólo tiene un 3,4% de grasa total, el mismo contenido que un muslo de pollo y prácticamente la mitad que el atún fresco. Además su perfil lipídico es adecuado con más de un 50% de ácidos grasos insaturados, entre los que destaca el ácido oleico (38%), característico del aceite de oliva y responsable en gran medida de las propiedades cardiosaludables de la Dieta Mediterránea. En definitiva, se trata de un producto de elevada densidad de nutrientes necesarios en todas las etapas de la vida y, en especial en aquellas en las que las necesidades están incrementadas (embarazo, crecimiento, deporte, etc.).
En cuanto a su contenido graso, los cortes magros de la carne de cerdo, como el lomo de cerdo, sólo tiene un 3,4% de grasa total, el mismo contenido que un muslo de pollo y prácticamente la mitad que el atún fresco. Además su perfil lipídico es adecuado con más de un 50% de ácidos grasos insaturados, entre los que destaca el ácido oleico (38%), característico del aceite de oliva y responsable en gran medida de las propiedades cardiosaludables de la Dieta Mediterránea. En definitiva, se trata de un producto de elevada densidad de nutrientes necesarios en todas las etapas de la vida y, en especial en aquellas en las que las necesidades están incrementadas (embarazo, crecimiento, deporte, etc.).
